martes, 18 de diciembre de 2012

LOS NIÑOS SON SIEMPRE LOS NIÑOS





Los niños son siempre los niños. No conocen fronteras ni religiones, no saben de banderas ni de dioses sin entrañas ni de constituciones estúpidas, no tienen la culpa de la imbecilidad de sus padres ni de la cobardía moral de los políticos y sus lágrimas de cocodrilo y sus cálculos electorales. Los niños son siempre los niños. Y son las víctimas de las utopías y de las ideologías, de los libros sagrados y de las redenciones, de la creación y de las teorías económicas, de los profetas y de los locos, del argumentario de los jueces y de la equidistancia de los correctos. Los niños son siempre los niños. Su sufrimiento no tiene excusas ni explicaciones, porque no puede tenerlas, y hay que rebelarse contra cualquier justificación del dolor de un niño, contra cualquier excusa, contra cualquier guiño, contra cualquier complicidad: el dolor de un niño, de un solo niño, es siempre el mal absoluto y como tal es imperdonable, e intentar comprender ese mal sin paliativos transforma en cómplices a quienes lo hacen, porque lo que daña a un niño, a un solo niño, ya está contaminado de maldad. Los niños son siempre los niños. Y quien los cuida y los salva, salva y cuida a la humanidad entera, y sólo estos pueden brillar con plena justicia entre los justos. Los niños son siempre los niños. Y su muerte es siempre un crimen, qué importa que el culpable sea Dios y su creación sádica o sean los hombres y las leyes. Los niños son siempre los niños. Y son lo único realmente sagrado que existe, lo único intocable. No lo olvidemos. Nunca.

1 comentario:

CEIP VC CAZORLA dijo...

Los niños han sido y siempre serán víctimas inocentes de nuestra inconsciencia.