martes, 13 de enero de 2009

MÍNIMAS POLÍTICAS (VIII)



XXII. ¿Un pueblo tiene siempre los políticos que se merece? En raras ocasiones históricas también tiene los que no se merece. Pero esos, hoy, no son escuchados. Salvo la voz vibrante de Obama, escuchada de océano a océano por el ancho universo de los Estados Unidos. Sólo en un pueblo que sueña es posible que la política obre un milagro así.

XXIII. Un político de los tiempos que corren no debe tener empacho en decir hoy una cosa y mañana otra totalmente distinta. No son la verdad, la dignidad o la coherencia lo que inspiran confianza, sino la sed de poder, porque es cosa cierta que el más sediento es el que, antes o después, orina más.

XXIV. Como la clase media vota siempre con el bolsillo, siempre mira hacia arriba para ver qué votan las clases altas, que –esas sí- meten el corazón en el bolsillo para ir a votar. La eterna esperanza de la clase media: ser como las clases altas, conducir sus coches, comer sus platos sofisticados, vestir sus ropas de diseño, hablar su lengua económicamente refinada... votar sus mismos partidos. Para votar con el corazón, o con la conciencia, las clases medias tendrían que mirar hacia abajo, esa zona de la sociedad de la surge la angustia diaria, el desempleo, la precariedad. Pero ya no lo van a hacer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

XXII. A partir del martes entraremos en "La corte del milagro". ¡Que no tengamos que aplicarle el plural nunca!