"No me da la gana. No quiero que mi pensamiento me lo estén dictando a cada paso los vigilantes voluntarios de un sectarismo político del que ya no están a salvo ni las opciones más personales de la vida." ANTONIO MUÑOZ MOLINA

jueves 28 de abril de 2011

CUANDO INVENTAR NO ES VIVIR





Dijo ayer Ana María Matute que el que inventar es vivir. Extraordinario lema para quien escribe: la invención es la vida. Pero llevado a otros ámbitos de la vida, la invención como núcleo de la vida es demoledora, porque puede confundir la vida con la invención, con la fabulación, o porque más peligrosamente (ese es el programa de todo totalitarismo) puede aspirar a construir la vida conforme a lo inventado.

Solo si consideramos que viven instalados en esa confusión (en este caso interesada) entre lo real y lo inventado, entendemos que los políticos inventen una España de las maravillas que desmienten Amnistía Internacional cuando dice que en nuestro país no se garantizan derechos básicos como el de la vivienda, o Cáritas cuando dice que aquí hay nueve millones de pobres, decenas de miles de niños que viven en la pobreza. Solo desde esa confusión entre la vida y lo inventado se entiende que todos los medios de comunicación (hasta ahora había algunos a los que yo tenía por medio serios) se estén volcando en la dichosa boda del principito inglés, mientras los dramas de la realidad pasan a un segundo plano o son, literalmente, olvidados.

En los libros la invención es la vida. En la vida, la invención es esta impostura en la que nos han instalado: urge derrocar el mundo inventado para que sea posible reparar el mundo que vive.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me apunto a eso, pero como y donde?. -xO